Viernes 16
Mayo 2008

ASEGURO QUE SE INSTALARAN EN TERRITORIO BRASILEÑO PYMES ESPAÑOLAS

Zapatero prometió más inversiones para Brasil

Por:  Eleonora Gosman
Fuente: SAN PABLO CORRESPONSAL

Con fantasías por las playas, la caipirinha y los brasileños, pero también por un mercado prometedor de 200 millones de almas y por un gobierno que se las arregló para impulsar el crecimiento sin sacar los pies del plato de recetas económicas clásicas, varios jefes de Estado de países europeos estuvieron esta semana en Brasilia y otras capitales. Usaron el tirón que representa ir hacia Lima para hacer una escala más que técnica en la capital brasileña. Ayer fue el turno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

El jefe de Estado socialista salió más convencido que nunca que hay que invertir en estas tierras. A las grandes empresas que hicieron cabeza de playa, como Santander y Telefónica, no les podría haber ido mejor. Ahora, según Zapatero, viene una nueva etapa: "Queremos ayudar a una segunda ola inversora, esta vez de pequeñas y medianas empresas españolas". Así lo dijo en una conferencia de prensa en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial, poco después de un "desayuno de trabajo" con Lula. Zapatero confesó: "Las empresas españolas están muy satisfechas con Brasil, con la expectativa económica y con la seguridad jurídica".

Brasil, recordó Lula a su vez, es el segundo destino de las inversiones españolas. Y España es el segundo gran inversor en Brasil después de EE.UU.

Ambos líderes convinieron en que es preciso impulsar el área de Libre Comercio entre Mercosur y la UE. Pero saben que esa no es una situación sencilla. Lula, con un dejo de ironía, dijo que entendía que los europeos hayan preferido primero dedicar sus fuerzas a integrar y desarrollar el Este de Europa. Pero ahora, dijo, "llegó el momento de que miren claramente para éste lado". El político socialista consideró que tanto Brasil como España atraviesan momentos de "prosperidad y avance" y evaluó que ambos son dos locomotoras. "Una mueve América latina y la otra Europa".

Discutieron también un tema muy concreto: un plan de ayuda a Haití. Es uno de los temas que formará parte de la cumbre de presientes de América latina y Europa. Pero lo que fue más importante para Brasil es que uno y otro jefe de Estado concordaron en la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que según ellos ha quedado desfasado.

Pero lo interesante del caso es que Zapatero llegó en el mismo momento en que la canciller Angela Merkel iniciaba su segundo día de visita en San Pablo. Hasta ayer estaba aún el finlandés Vanhanen en Brasilia y antes de eso, había paseado por Brasil el presidente austríaco. Sin duda, Brasil ejerce una seducción muy especial para los europeos.

La alemana Angela Merkel no vaciló en pasar 48 horas en este territorio. Como buena alemana, se molestó mucho por haber llegado tarde en San Pablo a la casa de gobierno donde almorzó con José Serra. Se le escuchó un comentario después de quedar retenida cerca de una hora y media en el tránsito. "De sólo pensar en los nudos de esta ciudad da miedo", comentó. Con todo, la canciller alemana no ocultó el poder de atracción que Brasil ejerce sobre ella, como ocurre con todos sus compatriotas. Merkel se quedó en la capital paulista para ir a Volkswagen. Lo que más la cautivó es esa mezcla esotérica de samba y tecnología. Así se la vio fascinada cuando inauguró el centro de realidad virtual de la planta de montaje. Fue entonces que declaró: "Brasil no es sólo un centro de productivo de Volkswagen; más que eso, es un centro de desarrollo e innovación".

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Se profundiza la desigualdad
Brasil tiene el mercado más grande sudamericano y la mayor cantidad de habitantes; pero tiene una condición social que no logra sacar del atraso. El Instituto de Políticas Económicas Aplicadas, un organismo oficial, publicó ayer estadísticas alarmantes: apenas 10% más rico de la población se queda con 75% de los ingresos. El IPEA fue todavía más duro: divulgó que los más pobres pagan en promedio más tributo que los más ricos. Según el organismo oficial, Brasil todavía no alcanzó, en democracia, el nivel de distribución de la riqueza que existía antes del golpe de Estado de 1964. Puestos a comparar, Brasil pierde en requisitos sociales con la Argentina, que a pesar de su empobrecimiento es el país con mayor índice de desarrollo humano de América latina.